miércoles, 6 de agosto de 2008

"San Martin de Porras" - VIDEO. 3ª Sesion (Doctrina Social de la Iglesia)

Estimado Profesor(a):

En esta oportunidad para nuestra 3ª sesión del tema "DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA" vas a visualizar un vídeo que nos muestra a San Martín de Porras, Santo de los pobres con aquellas virtudes que lo encaminaron hacia la santidad y lo envolvieron en una entrega permanente a su prójimo.
La Santidad es parte de nuestra vida. Debería serlo siempre, puesto que nuestro Padre es Santo... en que medida esto nos permitirá ayudar a quienes nos rodean? Será importante considerar la santidad como motor de nuestras acciones?
Considerar como importante que además es nuestro compatriota y que supo desde su condición responder al llamado de Dios y al llamado que le hacían sus hermanos.



Resulta importante el poder darnos cuenta de que abandonarnos a los planes de Dios es producto de una entrega permanente al projimo, a nuestro hermano, a quien esta a nuestro lado.
De manera general se añadiria una reflexion más que pueda complementar el sentido de la santidad. "¿Para qué sirven los Santos?" y que sentido pueden darle a nuestra vida, a nuestra sociedad, a nuestra entrega al projimo.
Autor: P. Jordi Rivero Fuente: Corazones.org ¿Para qué sirven los santos?
Los santos nos sirven como modelos a imitar en la vivencia de virtudes, son puntos de referencia

¿Para qué sirven los santos?
¿Es importante rezar a los santos? ¿Debemos venerarlos? ¿Por qué son santos?Todos fuimos creados por Dios para ser santos.Dios quiere que todos se salven (1Tm 2,4), pero para salvarse es necesario renunciar al pecado y seguir a Cristo con fe. Veneración de los santosLos primeros santos venerados fueron los discípulos de Jesús y los mártires (los que murieron por Cristo). Más tarde también se incluyó a los confesores (se les llama así porque con su vida "confesaron" su fe), las vírgenes y otros cristianos que demostraron amor y fidelidad a Cristo y a su Iglesia y vivieron con virtud heroica. Con el tiempo creció el número de los reconocidos como santos y se dieron abusos y exageraciones, por lo que la Iglesia instituyó un proceso para estudiar cuidadosamente la santidad. Este proceso, que culmina con la "canonización", es guiado por el Espíritu Santo según la promesa de Jesucristo a la Iglesia de guiarla siempre (Cf. Jn 14:26, Mt 16:18). Podemos estar seguros que quien es canonizado es verdaderamente santo. La Iglesia no puede contar la cantidad de santos en el cielo ya son innumerables y por eso celebra la
Fiesta de todos los Santos. Solo se consideran para canonización unos pocos que han vivido la santidad en grado heroico. La canonización es para el bien de nosotros en la tierra y en nada beneficia a los santos que ya gozan de la visión beatífica (ven a Dios cara a cara). Los santos en el cielo son nuestros hermanos mayores que nos ayudan con su ejemplo e intercesión hasta llegar a reunirnos con ellos.La devoción a los santos es una expresión de la doctrina de la Comunión de los Santos que enseña que la muerte no rompe los lazos que unen a los cristianos en Cristo. Los Protestantes rechazaron la devoción a los santos por no comprender la doctrina de la comunión de los santos. El Concilio de Trento (1545-63) reafirmó la doctrina católica. Los santos interceden por nosotros. En virtud de que están en Cristo y gozan de sus bienes espirituales, los santos pueden interceder por nosotros. La intercesión nunca reemplaza la oración directa a Dios, quien puede conceder nuestros ruegos sin la mediación de los santos. Pero, como Padre, se complace en que sus hijos se ayuden y así participen de su amor. Dios ha querido constituirnos una gran familia, cada miembro haciendo el bien a su prójimo. Los bienes proceden de Dios pero los santos los comparten.Los santos son modelos. Debemos imitar la virtud heroica de los santos. Ellos nos enseñan a interpretar el Evangelio evitando así acomodarlo a nuestra mediocridad y a las desviaciones de la cultura. Por ejemplo, al ver cómo los santos aman la Eucaristía, a la Virgen y a los pobres, podemos entender hasta donde puede llegar el amor en un corazón que se abre a la gracia. Al venerar a los santos damos gloria a Dios de quien proceden todas las gracias.Sin duda hay quienes se desvían de una sana devoción y hasta existen personajes que son venerados popularmente al margen de la Iglesia y no son sino falsos santos. Estos errores no justifican que se descuide la auténtica devoción sino mas bien resalta la importancia de la catequesis.Santos patronosUn santo puede ser declarado patrono de un país, diócesis o institución religiosa. También hay santos patronos de diferentes gremios y causas. Además, todos podemos elegir un santo patrono de nuestra devoción como modelo e intercesor. La santidad consiste en la participación más íntima en la vida de Dios. Todos estamos llamados a la santidad: "vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial", (Mt 5,48). Algunos cristianos han reflejado con mayor heroísmo y coherencia cómo se puede vivir en perfecta sintonía con el Dios de la vida. No son superfluos los santos, pues nos ayudan a ver en la práctica cómo es posible dejarse poseer por el Espíritu Santo y vivir según las Bienaventuranzas.Los santos, además de interceder por nosotros y concedernos favores, nos sirven como modelos a imitar en la vivencia de virtudes, como ejemplos de padres de familia, de misioneros, de católicos comprometidos, etc. Ellos no nos sobran, pero tampoco suplen a Dios. Son personas que han entregado su vida y que Dios nos los pone como puntos de referencia.

lunes, 4 de agosto de 2008

Principios Básicos de la DSI _2ª sesión.

Estimado Profesor(a) para nuestra 2ª Sesión de"DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA" hemos seleccionado este artículo que nos brinda un panorama de lo que significan los princios básicos de la DSI.


Autor: P. Jordi Rivero Fuente: Corazones.org Doctrina Social de la Iglesia
Principios básicos de la Doctrina Social de la Iglesia

Justicia: por esta virtud cardinal, damos a cada uno lo que le corresponde.La vocación cristiana tiene implicaciones sociales ya que Jesús nos ordenó a continuar su misión de propagar el Reino de amor y justicia. Somos miembros de Su Cuerpo Místico.
La Iglesia ha desarrollado, sobre todo a partir del siglo XVIII, su magisterio sobre la Justicia Social con las siguientes encíclicas: Rerum Novarum (León XIII,1891), Quadragesimo Anno (Pío XI, 1931), Populorum Progressio (PabloVI, 1967), Octogésima Adveniens (Pablo VI, 1971), Evangelii Nuntiandi (Pablo VI, 1976), Laborem Exercens (Juan Pablo II, 1981).
Con Juan Pablo II: «Las permanentes circunstancias que padece el mundo contemporáneo y las deplorables condiciones de subdesarrollo en que se encuentran aún demasiados países» demuestran «la permanente actualidad de la doctrina social de la Iglesia» y la necesidad de «partir desde una perspectiva justa» Esta perspectiva se centra en «la verdad del hombre, que es descubierta por la razón y confirmada por el Evangelio de Jesucristo, que proclama y promueve la auténtica dignidad y la natural vocación social de la persona». «la enseñanza social de la Iglesia» ofrece orientaciones para la «promoción de los derechos humanos, para la tutela de la familia, para el desarrollo de instituciones políticas auténticamente democráticas y participativas, para una economía al servicio del hombre, para un nuevo orden internacional que garantice la justicia y la paz y para una actitud responsable hacia la creación». «sólo hombres nuevos pueden hacer nuevas todas las cosas».«el compromiso social de los cristianos laicos se puede nutrir y ser coherente, tenaz y valeroso sólo desde una profunda espiritualidad, esto es, desde una vida de íntima unión con Jesús».
El compromiso social es el medio para que los laicos sean capaces de «expresar las grandes virtudes teologales --fe, esperanza y caridad-- a través del ejercicio de la difícil responsabilidad de edificar una sociedad menos lejana del gran proyecto providente de Dios».
Principios básicos de la doctrina social - Resumen del compendio adaptado por el
P. Jordi Rivero
La doctrina social católica se fundamenta en el amor de Dios para cada uno de sus hijos. Este amor ha sido revelado por Jesucristo. Es por tanto fundamental entender esta doctrina y ponerla en práctica para ser buenos cristianos.Principios que constituyen el corazón de la doctrina social católica.
Dignidad: Toda persona tiene dignidad dada por Dios.-«La Iglesia ve en los hombres y mujeres, en toda persona, la imagen viva del mismo Dios» #105.-Cristo, por medio de la encarnación, se ha unido a cada hombre dándonos una dignidad incomparable e inalienable. -Todas las personas tienen igual dignidad, sea hombre y mujer, saludable o enfermo.(Cf. # 144-48). -Dios creó la persona humana a imagen suya y la colocó en el centro de la creación. (Génesis).-Recibimos de Dios la vida y todo cuanto tenemos. Por eso la relación con Dios nunca puede ser eliminada (Cf. #108-9).
Somos cuerpo y alma: No se puede perder de vista la unidad entre cuerpo y alma. Por lo tanto, no se deben despreciar ni el cuerpo ni el alma. (# 125-9).
El hombre es un ser social: El hombre y la mujer fueron creados juntos, demostrando así que la persona humana no es una criatura solitaria, sino que tiene una naturaleza social (Génesis). El pecado ha afectado la naturaleza humana y está «en la raíz de las divisiones personales y sociales» (116). El pecado nos separa de Dios y también de las demás personas y del mundo. Pero Dios no nos abandono a la condición de pecado sino que todos pueden encontrar salvación en Jesucristo y por medio de El compartir la naturaleza de Dios. El ser humano no es ni absolutamente autónomo ni tampoco una mera célula dentro de un organismo mayor. La naturaleza social de todos los seres humanos significa que crecemos y realizamos nuestra vocación en relación con los demás (#149-51).
Sociedad : Sólo puede haber una sociedad justa «cuando se basa en el respeto a la dignidad trascendente de la persona humana» (# 132). Los derechos humanos se basan en la dignidad de la persona (#152-55).
Libertad: Las autoridades deberían ser cuidadosas con las restricciones que ponen a la libertad (# 133). Nuestra dignidad humana demanda que actuemos «de acuerdo a una elección consciente y libre» (# 135). Esta libertad no es, sin embargo, ilimitada, dado que únicamente Dios puede determinar lo que es bueno o malo. Además, la libertad debería ejercitarse por una conciencia guiada por la ley moral natural (#136-43).
El bien común: El bien común se encuentra el desarrollo de las condiciones que permiten que las personas logren su plenitud más total y fácilmente (Cf. #164). Entre estas: La paz, un sistema jurídico justo y los servicios esenciales. -El estado tiene la responsabilidad de salvaguardar el bien común-pero los individuos también son responsables de ayudar a que se desarrolle, según las posibilidades de cada uno. -El estado también se encarga de reconciliar los bienes particulares de los grupos e individuos con el bien común general. Ésta es una delicada tarea y en un sistema democrático las autoridades deben ser cuidadosas a la hora de interpretar el bien común no sólo según los deseos de la mayoría, sino también respetando el bien de las minorías.
Compartir los bienes: El principio del destino universal de los bienes (# 171-84): Dios ha destinado la tierra y sus bienes en beneficio de todos. Esto significa que cada persona debería tener acceso al nivel de bienestar necesario para su pleno desarrollo. Este principio tiene que ser puesto en práctica según los diferentes contextos sociales y culturales y no significa que todo está a disposición de todos. El derecho de uso de los bienes de la tierra es necesario que se ejercite de una forma equitativa y ordenada, según un específico orden jurídico. Este principio tampoco excluye el derecho a la propiedad privada. No obstante, es importante no perder de vista el hecho de que la propiedad sólo es un medio, no un fin en sí misma. Es importante recordar que: «El principio del destino universal de los bienes es una invitación a desarrollar una visión económica inspirada por valores morales que permitan a las personas no perder de vista el origen o propósito de estos bienes, de manera que se logre un mundo de justicia y solidaridad, en el que la creación de riqueza pueda tener una función positiva» (#174). El principio de la opción preferencial por los pobres, que se ha de ejercitar por medio de la caridad cristiana e inspirarse en la pobreza de Jesús y su atención al pobre. Organización de la sociedad
El principio de subsidiariedad: La sociedad civil está compuesta por muchos grupos. El estado debería no sólo reconocer su papel y respetar su libertad de acción, sino también ofrecer la ayuda que puedan necesitar para llevar a cabo sus funciones. Cada persona, familia y grupo tiene algo original que ofrecer a la comunidad (Cf. #187). Una negación de este papel limita, o incluso destruye, el espíritu de libertad e iniciativa. El principio de subsidiariedad se opone, por lo tanto, a «ciertas formas de centralización, burocratización, y de ayuda al bienestar y de presencia injustificada y excesiva del estado en los mecanismos públicos».
El principio de participación: Es una implicación del principio de subsidiariedad. Todos están llamados por Dios a cooperar en la vida social, cultural y política (Cf. # 189). La participación es uno de los pilares del sistema democrático.
El principio de solidaridad: Por medio del ejercicio de la solidaridad cada persona hace un compromiso por llevar a cabo el bien común y servir a los demás.-La solidaridad, por lo tanto, significa la voluntad de darnos por el bien de nuestros prójimos.-La solidaridad no es solo filantropía. Nuestro prójimo no es sólo alguien con derechos «sino que se convierte en la imagen viva de Dios Padre, redimido por la sangre de Jesucristo y puesto bajo la permanente acción del Espíritu Santo» #196. -En tiempos modernos, ha habido una mayor concienciación de la interdependencia entre los individuos y los pueblos. La solidaridad es tanto un principio de la vida social como una virtud moral que cada persona debe desarrollar (Cf. #193).
Artículo publicado en Catholic.net-Doctrina Social de la Iglesia.